El mercado de alimentación del futuro: la nueva carne es vegetal

La carne ya no se considera un producto derivado exclusivamente de los animales. Ahora puede ser hortalizas y crecer

Puede sorprender a muchos, pero hemos entrado en una nueva era, la era de la nueva carne. Ya no estamos en una época en la que esto pueda ponerse en duda; los nuevos desarrollos, los productos que ya están en el mercado y las necesidades ecológicas y sociales lo confirman.

Estamos en una nueva era en la que la carne ya no se ve sólo como un producto de origen animal. Ahora también se puede cultivar como verdura.

La revolución de la industria cárnica no sólo consiste en renovar y mejorar las materias primas, sino también en optimizar los procesos de producción y distribución, haciéndolos más eficientes, sostenibles y éticos, por ejemplo, utilizando nuevas tecnologías como la impresión 3D.

La alternativa cárnica más desarrollada y conocida en el mercado actual son las verduras. Las alternativas vegetales son todas aquellas elaboradas a partir de fuentes de proteínas vegetales que tienen la misma estructura, sabor y uso que sus análogos animales. Las proteínas más utilizadas para la elaboración de estos productos son la soja y los guisantes, aunque cada vez se utilizan más ingredientes diferentes.

Ejemplos de productos a base de soja son los trozos de pollo de la marca holandesa The Vegetarian Butcher, que se vende en más de 40 países, y los productos de Heura, que recientemente obtuvo 16 millones de euros en una ronda de inversión. En cuanto a los productos cárnicos a base de proteína de guisante, el más conocido es la famosa Beyond Burger, que lleva más de dos años cotizando en bolsa. El progreso de estos y otros productos, que cada vez están más disponibles y aparecen con más frecuencia en los supermercados, es innegable.

Según las cifras publicadas por el proyecto europeo Smart Protein, el valor del mercado de la carne vegetal en España ha aumentado un 31% en los dos últimos años y ya alcanza los 448 millones de euros. En el mismo periodo, el valor del mercado de las verduras en España ha aumentado un 48%.

A pesar de la creciente oferta, los consumidores quieren más. Según una encuesta de consumidores de alternativas vegetales realizada por ProVeg, la organización en la que trabajo, el 29% de los flexitarianos encuestados quiere ver más carne vegetal en los supermercados, lo que la convierte en la categoría de carne vegetal más demandada por este grupo. Esto supone grandes oportunidades de negocio, ya que se prevé que el mercado mundial de alternativas cárnicas de origen vegetal crezca a un ritmo anual de alrededor del 15% y alcance casi 28.000 millones de dólares en 2025, según Markets and Markets. Si se comparan estas cifras con la previsión de crecimiento del mercado de productos animales, el crecimiento en este periodo es mucho más modesto, de sólo un 3% anual, según la consultora Kearney.

A pesar de este increíble desarrollo y potencial, la carne de origen vegetal no es la única alternativa que entra en juego en esta nueva era. Se espera que el próximo gran cambio en la industria alimentaria sea la carne cultivada, es decir, la carne elaborada a partir de cultivos celulares en lugar de directamente de animales.

Se prevé que el mercado mundial de alternativas cárnicas de origen vegetal crezca en torno al 15% anual y alcance casi 28.000 millones de dólares en 2025.

El objetivo de las alternativas cultivadas es ofrecer a los consumidores los productos animales a los que están acostumbrados y a los que no quieren renunciar, pero con un impacto medioambiental mucho menor, además de una serie de beneficios para la salud humana: por ejemplo, se evitaría el uso de antibióticos y se mejoraría mucho el bienestar de los animales, ya que los productos se obtienen a partir de biopsias, sin necesidad de sacrificios ni de cría intensiva.

Según un informe publicado por Lux Research, el principal obstáculo para la carne cultivada en la actualidad sigue siendo la legislación, es decir, la autorización de comercialización, al menos en algunas partes de Europa y Estados Unidos. La financiación tampoco es un obstáculo para la agricultura móvil, con un gran impulso desde 2016: según las mismas fuentes, algunas startups han pasado de ser unas pocas a 80 nuevas en 2021. Además, desde entonces, estas empresas han recibido inversiones por valor de más de 800 millones de dólares.

España no se queda atrás y cuenta con dos startups de este tipo: Cubiq Foods y Biotech Foods. Cubiq Foods desarrolla grasas cultivadas y Biotech es una de las pocas iniciativas líderes en el mundo que desarrollan tecnologías para la producción de carne cultivada. A principios de este año, esta última recibió 3,7 millones de euros del Ministerio de Ciencia a través del CDTI para desarrollar un proyecto de este tipo con otras siete empresas.

Aunque la legislación aún está pendiente de aprobación en países como España, en otras partes del mundo ya se han producido avances significativos. En diciembre de 2020, Singapur se convirtió en el primer país del mundo en aprobar la comercialización del pollo cultivado de Eat Just. Se espera que pronto se produzcan otros cambios normativos en Europa y Estados Unidos.

Este no es el único avance en las materias primas de las nuevas carnes, la empresa de upcycling de alimentos MOA foodtech está transformando subproductos de la industria agroalimentaria en “proteínas de nueva generación” con alto valor nutricional y 100% de sostenibilidad. Y no es la única innovación: otros ámbitos de la cadena de producción también están experimentando cambios importantes.

Aquí es donde entran en juego la impresión 2D y 3D. Por ejemplo, la empresa tecnológica navarra Cocuus, que desarrolla soluciones para producir análogos vegetales o celulares de proteínas animales mediante impresión láser 2D/3D, bioimpresión y robótica, puede crear chuletas, bacon, costillas y salmón a partir de células vegetales o animales cultivadas.

Como se puede ver, ya hay innovaciones y cambios significativos en la forma de alimentarnos que, dada la insostenibilidad del sistema alimentario actual y las proyecciones de crecimiento de la población (9.700 millones para 2050, con un pico potencial de unos 11.000 millones para 2100, según la ONU), representan soluciones viables, éticas y sostenibles que nuestro planeta y la humanidad necesitan.

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