Cuántos somos y cómo nos distribuimos para el desarrollo

su apasionante tema de las estadísticas se eligió precisamente por celebrarse en la víspera del “Día Mundial de la Población”.

Así es, la Asamblea General de las Naciones Unidas, ONU, fijó esta conmemoración el 11 de julio de 1990 para concienciar sobre los problemas, causas y soluciones de los pueblos de la tierra y su relación con el medio ambiente y, por tanto, con su desarrollo.

En esta fecha, el INEGI ha integrado un paquete de información sobre los componentes demográficos que inciden en la cantidad y estructura de la población con base en los censos de población, viviendas y casas 1990-2020, así como las proyecciones estimadas por el Consejo Nacional de Población CONAPO, conozcámoslos.

En 2020, el 49% de la población del país se concentrará en siete estados: el 14% se repartirá a partes iguales entre la Ciudad de México y Jalisco, seguido de Veracruz con el 7%, Guanajuato, Nuevo León y Puebla con el 6%, y Puebla con el 5%.

De acuerdo con la información proporcionada por mi colega Ricardo Tapia Cisneros, director de comunicación social del organismo, la pirámide poblacional muestra que en los últimos 30 años -de 1990 a 2020- la base ha disminuido, debido a la caída del número de niños de 38% a 25% y de jóvenes de 15 a 29%, lo cual nos parece preocupante.

En cambio, durante el mismo periodo, ha aumentado la proporción de “adultos jóvenes” -de 30 a 59 años- y de adultos mayores -de 60 años o más-; en el primer caso, la participación relativa ha pasado del 26% al 38%, mientras que en el segundo ha aumentado del 6% al 12%.

Estas tendencias conducen a un proceso de envejecimiento que, como en otras partes del mundo, se consolida dentro de una dinámica demográfica caracterizada por el descenso de las tasas de fertilidad y el aumento de la esperanza de vida.

Aunque el proceso de envejecimiento ha aumentado la proporción de personas mayores, México sigue siendo un país de jóvenes, con una edad media de 29 años. Cabe recordar que China, para contrarrestar este fenómeno, ha estipulado que las parejas pueden tener hasta tres hijos.

El INEGI también plantea otro problema para el desarrollo de nuestro país cuando afirma que la distribución territorial de la población afecta gravemente a las regiones, sobre todo en las comunidades pequeñas y dispersas donde se dificulta el acceso a los recursos y servicios que presta el Estado.

Hay que tener en cuenta que el 79% de la población vive en municipios de 2.500 habitantes o más y el 21% en municipios más pequeños, es decir, con menos de 2.500 habitantes.

Las entidades con mayor peso relativo en relación a la población total son, repetimos, la Ciudad de México, Jalisco y Veracruz: Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Guanajuato, Nuevo León y Puebla.

El problema se concentra en el resto de la población, es decir, el 51% que se distribuye en los 25 estados restantes; destaquemos los nueve estados que tienen el uno por ciento cada uno: Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Durango, Nayarit, Quintana Roo, Tlaxcala y Zacatecas.

Nos queda trabajo por hacer para lograr un desarrollo integral e integrador de nuestro México, sin distinción de entidades y grupos étnicos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *